¿Por qué a algunas personas les encantan canciones cargadas de ira y rebeldía, mientras que otras prefieren melodías llenas de gratitud y alegría? La respuesta puede estar en la cultura.
Diversos estudios han demostrado que las sociedades moldean la forma en que sentimos y expresamos emociones. En culturas del este asiático se valoran más las emociones interpersonales —como el afecto, la vergüenza o la ira en relación con otros—, mientras que en culturas occidentales se ponen en primer plano emociones más individuales, como el orgullo, la ansiedad o la culpa.
Un equipo de investigadores internacionales exploró si esto también influye en nuestras canciones favoritas. En el primer estudio, con 435 personas de 33 países, se pidió a los participantes reflexionar sobre su música preferida y señalar las emociones que transmitía. Los resultados mostraron que:
Quienes provenían de países occidentales o tenían un sentido más independiente de sí mismos tendían a elegir canciones con emociones negativas y desconectadas socialmente, como ira o resentimiento.
En cambio, quienes crecieron en contextos más colectivistas o tenían un sentido interdependiente de identidad preferían canciones con emociones positivas y que fomentan la conexión, como amor, gratitud o alegría.
En un segundo estudio, con 309 estudiantes de China, Singapur y Reino Unido, se repitió el ejercicio, pero esta vez escuchando sus canciones favoritas en tiempo real. Curiosamente, aquí los participantes con un sentido más independiente no mostraron preferencia marcada por canciones negativas. Al contrario, también tendieron a elegir música con emociones positivas y sociales.
Esto desconcertó a los investigadores, ya que contradecía hallazgos previos. Una posible explicación es que, en el momento del estudio, la música popular en Asia y Reino Unido estaba dominada por temas de amor y conexión, lo que pudo influir en los resultados.
En conclusión, la cultura y la forma en que entendemos nuestra identidad, ya sea como individuos autónomos o como parte de un grupo puede influir en las emociones que buscamos en la música. Sin embargo, la popularidad global de ciertos éxitos demuestra que a veces el ritmo, la melodía o la energía de una canción son suficientes para conquistar a públicos muy distintos, incluso si no entienden la letra.
Fuente:
Título: How Culture Influences Your Preference for Emotions in Music.
Autor: Lawrence T. White
Publicado en: Psychology Today
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