Un estudio publicado en la revista Personality and Individual Differences analizó por qué el humor negro no resulta agradable —e incluso puede generar ansiedad— en algunas personas. La investigación, realizada en Hungría con 275 adultos, exploró cómo el tipo de comedia que consumimos influye en nuestro estado emocional.
El humor suele ayudarnos a reducir el estrés, fortalecer vínculos sociales y replantear situaciones difíciles. Según la teoría de la “violación benigna”, algo nos parece gracioso cuando rompe una norma, pero de forma segura y no amenazante. Sin embargo, no todos los estilos de humor producen el mismo efecto.
Los investigadores distinguieron entre estilos ligeros (diversión, humor benevolente, absurdo e ingenio) y estilos oscuros (sarcasmo, cinismo, sátira e ironía). Mientras los primeros se basan en la empatía y el juego social positivo, los segundos tienden a centrarse en la burla, el ridículo o la crítica agresiva.
Tras evaluar las preferencias cómicas de los participantes y medir sus niveles de ansiedad y emociones antes y después de ver distintos videos, los resultados mostraron un patrón claro: el humor ligero tendía a reducir la ansiedad en la mayoría de las personas, especialmente en quienes lo preferían. En cambio, el humor negro aumentó la ansiedad en quienes no disfrutan ese estilo. Para quienes sí tienen afinidad por la comedia oscura, no se observaron cambios importantes en su ansiedad.
En términos emocionales, muchos participantes reportaron una disminución tanto de emociones positivas como negativas después de ver los videos, algo que los autores atribuyen posiblemente al ambiente experimental más que al contenido en sí.
La conclusión principal es que la “congruencia” importa: cuando el tipo de humor coincide con nuestras preferencias personales, es más probable que tenga un efecto regulador positivo. El humor ligero funciona como un amortiguador emocional para la mayoría, mientras que el humor negro puede resultar incómodo o estresante para quienes no conectan con él.
En resumen, el humor no es universal. Lo que para algunos es una forma inteligente de reírse de lo oscuro, para otros puede ser una fuente de tensión. Conocer nuestras propias preferencias puede ayudarnos a elegir mejor el tipo de contenido que realmente nos hace bien.
Referencias:
Título: Why aren’t you laughing? – The effect of dark and light humor on anxiety and affective state.
Autores: Julia Basler, Dorottya Potó, Kata Kumli, Márk Ferincz, Sára Kárpáti y András Norbert Zsidó.
Publicado en: Personality and Individual Differences.
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