Un nuevo estudio publicado en Psychology of Sport and Exercise revela que hacer ejercicio aeróbico moderado, como andar en bicicleta tres veces por semana, no solo mejora el estado de ánimo, sino también la capacidad de percibir lo que sucede dentro del cuerpo, lo que se conoce como interocepción. Esta habilidad, a veces llamada el “octavo sentido”, permite sentir señales internas como los latidos del corazón, la respiración o el hambre, y está estrechamente relacionada con la regulación emocional.
Durante 12 semanas, investigadores trabajaron con 62 adultos jóvenes que llevaban una vida sedentaria. La mitad participó en sesiones de ciclismo supervisado, mientras la otra mitad mantuvo su rutina habitual. En las primeras seis semanas, los participantes hicieron ejercicio de intensidad moderada; en las siguientes seis, alternaron entre intensidades altas y bajas.
Los resultados fueron claros: tras solo seis semanas de ejercicio moderado, quienes participaron en el programa mejoraron significativamente en su capacidad para detectar sus propios latidos (interocepción), aumentaron su confianza en esa percepción y reportaron menos síntomas de ansiedad y depresión. Además, mostraron una mayor seguridad en su capacidad para afrontar retos (autoeficacia).
Curiosamente, aumentar la intensidad del ejercicio no trajo beneficios adicionales. Esto sugiere que, al menos en adultos jóvenes sanos, el ejercicio moderado es suficiente para lograr cambios positivos tanto en la mente como en la conexión con el cuerpo.
¿Por qué importa esto? Porque una buena interocepción ayuda a regular las emociones, tomar mejores decisiones y mantener un buen estado de salud mental. Por el contrario, una interocepción deficiente se ha relacionado con depresión, ansiedad y otros trastornos.
Aunque el estudio tiene limitaciones —como no saber si fue la mejor interocepción la que mejoró el estado de ánimo o viceversa— los hallazgos refuerzan la idea de que mover el cuerpo es una forma efectiva y accesible de cuidar la mente. Y lo mejor: no se necesita hacer ejercicio extremo. Tres sesiones semanales de 30 a 60 minutos pueden marcar una gran diferencia.
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Referencia:
Título: Long-term aerobic exercise enhances interoception and reduces symptoms of depression and anxiety in physically inactive young adults: A randomized controlled trial,”
Autores: Michał Remiszewski, Gabriela Rajtar, Zuzanna Komarek, Tomasz Pałka, Marcin Maciejczyk y Tomasz S. Ligeza.
Publicado en: Psychology of Sport and Exercise
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