Durante décadas, los estudios sobre bienestar mostraban una “curva en U” de la felicidad: las personas eran más felices en la juventud, menos durante la mediana edad y recuperaban el bienestar en la vejez. Sin embargo, una nueva investigación internacional basada en datos de 44 países —incluidos Estados Unidos y el Reino Unido— revela que este patrón se ha invertido: hoy, la infelicidad alcanza su punto más alto entre los jóvenes y disminuye con la edad.
El estudio analizó encuestas a más de 400 000 personas por año en EE. UU. entre 1993 y 2024, observando a quienes declararon sentirse mentalmente mal todos los días del último mes. Los resultados son alarmantes: el porcentaje de jóvenes (18-24 años) en situación de desesperación se ha duplicado en los hombres (de 2.5 % a 6.6 %) y casi triplicado en las mujeres (de 3.2 % a 9.3 %). También aumentó entre los adultos de mediana edad, aunque en menor grado, mientras que entre los mayores de 45 años se mantuvo estable.
Para 2023-2024, las mujeres jóvenes se convirtieron en el grupo con mayor nivel de desesperanza, mientras que las personas mayores reportaron los niveles más bajos. En los hombres, los jóvenes y los adultos medios mostraron tasas similares, ambas superiores a las de los mayores. En consecuencia, la antigua curva de bienestar desapareció: ya no existe un repunte de felicidad con la edad, sino una mejora progresiva desde la juventud hasta la vejez.
Tendencias semejantes se detectaron en Reino Unido y en otros 42 países, según datos del Proyecto Global Minds, lo que sugiere que se trata de un fenómeno global.
Las causas no están del todo claras. Aunque el aumento de la desesperanza comenzó antes de la pandemia, la COVID-19 podría haber agravado la situación. Algunos expertos relacionan este deterioro con el uso excesivo de internet y los teléfonos inteligentes, ya que estudios que restringieron su acceso mostraron mejoras en el bienestar. No obstante, el problema parece más complejo: investigaciones recientes indican que el trabajo remunerado ha perdido parte de su efecto protector sobre la salud mental de los jóvenes, incluso entre quienes están empleados.
Los autores del estudio advierten que este cambio radical en el bienestar generacional exige atención urgente. Recomiendan que los gobiernos y las instituciones coloquen la salud mental juvenil en el centro de sus estrategias de bienestar social, antes de que la “curva invertida” de la felicidad se consolide como una tendencia permanente.
Referencias:
Título: Lifetime trends in happiness change as misery peaks among the young – new research.
Autores: Alex Bryson, David Blanchflower y Xiaowei Xu.
Publicado en: The Conversation.
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