En un contexto mundial marcado por la división, el conflicto y liderazgos autoritarios o insensibles, surge una idea clave: liderar no es solo ser eficaz, sino también preocuparse genuinamente por las personas. Un liderazgo verdaderamente sólido requiere la virtud de la humanidad.
Un grupo de académicos revisó investigaciones sobre distintas cualidades humanas aplicadas al liderazgo, como la empatía, la compasión, la bondad, la generosidad, el amor y el perdón. Estas virtudes, presentes desde la filosofía de Aristóteles hasta las tradiciones indígenas, forman lo que llaman la “virtud de la humanidad”.
Cada una cumple una función esencial. La empatía permite al líder comprender lo que sienten y viven sus colaboradores. La compasión lo impulsa a actuar para aliviar el sufrimiento y promover el bienestar. El perdón facilita que las personas aprendan de sus errores y fortalece las relaciones. El amor implica un interés genuino por el crecimiento y bienestar de los demás. La amabilidad se refleja en el trato considerado, y la generosidad en la disposición a apoyar y atender necesidades.
Aunque la investigación sobre este tema aún es limitada, los hallazgos son claros: los líderes empáticos generan mayor confianza; los líderes compasivos logran empleados más comprometidos y leales; y el perdón favorece la innovación y la disposición a asumir riesgos, lo que mejora el desempeño organizacional.
En la práctica, esto implica que al seleccionar y promover líderes se deben valorar estas cualidades humanas. Los programas de formación en liderazgo deberían incluir el desarrollo de estas virtudes, y las evaluaciones de desempeño tendrían que considerar no solo resultados, sino también el carácter. Además, cuando las organizaciones fomentan culturas basadas en la humanidad, se crea un entorno más positivo y solidario para todos.
Hoy, con bajos niveles de compromiso laboral, “renuncias silenciosas” y muchas personas enfrentando dificultades económicas, la humanidad en el liderazgo es más necesaria que nunca. Mostrar empatía, compasión y cuidado no es un lujo moral, sino una condición fundamental para construir equipos fuertes, organizaciones saludables y sociedades más justas.
Referencias:
Título: Good Leadership Requires the Virtue of Humanity.
Autor: Ronald E. Riggio.
Publicado en: Psychology Today.
Escucha este artículo en audio a continuación:
