Un amplio estudio publicado en JAMA sugiere que el consumo moderado de café y té con cafeína podría asociarse con un menor riesgo de desarrollar demencia y con un mejor rendimiento cognitivo a largo plazo.
La investigación fue realizada por científicos de la Escuela de Salud Pública de Harvard, quienes analizaron datos de más de 130,000 profesionales de la salud durante hasta 43 años. A diferencia de estudios anteriores, este trabajo evaluó repetidamente los hábitos alimenticios cada pocos años, lo que permitió obtener un promedio más preciso del consumo de cafeína a lo largo del tiempo.
Los resultados mostraron que las personas que consumían entre dos y tres tazas diarias de café con cafeína presentaban el menor riesgo de demencia. Beber más cantidad no aportó beneficios adicionales, pero tampoco pareció causar daño. En el caso del té, una o dos tazas al día también se relacionaron con menor probabilidad de diagnóstico. En cambio, el café descafeinado no mostró una asociación clara, lo que sugiere que la cafeína podría desempeñar un papel importante.
Además del diagnóstico clínico de demencia, los investigadores evaluaron memoria, atención y otras funciones mentales. Quienes consumían más café con cafeína obtuvieron mejores puntuaciones en pruebas cognitivas, con diferencias equivalentes a varios meses menos de envejecimiento cerebral. Incluso en personas con mayor riesgo genético de Alzheimer, la relación se mantuvo.
¿Por qué podría ocurrir esto? La cafeína bloquea ciertos receptores cerebrales relacionados con la inflamación y el estrés neuronal. También podría influir en la acumulación de proteínas asociadas con el Alzheimer y mejorar el funcionamiento energético de las células cerebrales. Otros estudios internacionales han encontrado resultados similares, aunque existen algunas diferencias respecto al papel del café descafeinado.
Sin embargo, los investigadores advierten que se trata de un estudio observacional: muestra una asociación, pero no prueba que el café o el té prevengan directamente la demencia. También es posible que existan otros factores de estilo de vida que influyan en los resultados.
En conclusión, la evidencia actual sugiere que un consumo moderado —hasta tres tazas de café o dos de té al día— parece seguro para el cerebro y podría formar parte de un estilo de vida que favorezca la salud cognitiva. No es una solución milagrosa, pero podría ser un pequeño aliado en el cuidado del cerebro a medida que envejecemos.
Referencias:
Título: Coffee and Tea Intake, Dementia Risk, and Cognitive Function.
Autores: Yu Zhang, Yuxi Liu, Yanping Li, Yuhan Li, Xiao Gu, Jae H. Kang, A. Heather Eliassen, Molin Wang, Eric B. Rimm, Walter C. Willett, Frank B. Hu, Meir J. Stampfer y Dong D. Wang..
Publicado en: JAMA.
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