Cerebro y sueño más sanos con meditación

Cerebro y sueño más sanos con meditación

Un estudio publicado en Journal of Sleep Research sugiere que la práctica de la meditación a largo plazo puede proteger la calidad del sueño y la actividad cerebral en adultos mayores. Los investigadores encontraron que las personas con más de 10,000 horas de experiencia en meditación no solo dormían más y con mayor estabilidad, sino que además mostraban patrones cerebrales únicos durante el descanso.

Con la edad, es común que el sueño profundo disminuya y se presenten alteraciones en la actividad cerebral, factores que suelen relacionarse con deterioro cognitivo. La meditación, conocida por reducir el estrés y mejorar la salud mental, podría también ayudar a contrarrestar estos cambios asociados al envejecimiento.

El estudio analizó a 27 meditadores expertos de entre 65 y 84 años y los comparó con 135 adultos mayores sin experiencia en meditación. Los resultados mostraron que, aunque ambos grupos reportaron una calidad de sueño similar, los meditadores dormían más tiempo y pasaban menos minutos en el sueño ligero (N1), una fase que aumenta con la edad y se asocia con descanso poco reparador. En cambio, dedicaban más tiempo al sueño N2, vinculado con la memoria y la estabilidad del sueño.

Los registros de actividad cerebral (EEG) también revelaron diferencias. Durante el sueño no REM, los meditadores mostraron mayor complejidad en las ondas cerebrales y patrones que sugieren un cerebro más activo o incluso una consciencia parcial durante el sueño. En la fase REM, asociada con la memoria emocional, presentaban mayor potencia theta en áreas clave del cerebro, especialmente entre quienes tenían más experiencia meditativa.

Además, durante el reposo en vigilia, los meditadores mostraron señales cerebrales similares a las de personas más jóvenes, lo que sugiere un posible efecto protector frente al envejecimiento cognitivo.

Los autores destacan que estos hallazgos no prueban que la meditación sea la causa directa de estas diferencias, ya que el estudio fue de tipo transversal y contó con una muestra pequeña. También influyó que los grupos durmieran en condiciones distintas. Aun así, los resultados abren la puerta a investigar la meditación como estrategia no farmacológica para promover un envejecimiento más saludable.

En resumen, la práctica regular de la meditación podría no solo mejorar el bienestar emocional, sino también favorecer un sueño de mayor calidad y un cerebro más resiliente en la vejez.

Referencias:

Título: EEG Brain Rhythms During Resting-State Wakefulness and Sleep in Elderly Expert Meditators.

Autores: Pierre Champetier, Anaïs Hamel, Claire André, Valentin Ourry, Tristan Lacroix, Stéphane Rehel, Léa Chauveau, Sacha Haudry, Françoise Bertran, Vincent de la Sayette, Denis Vivien, Gaël Chételat, Antoine Lutz, Géraldine Rauchs y the Medit-Ageing Research Group.

Publicado en: Journal of Sleep Research

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