Una revisión de diversos estudios científicos encontró que hacer ejercicio de manera regular puede ayudar a reducir la ansiedad y la depresión en personas que sufren insomnio crónico, además de mejorar la calidad del sueño. Los resultados fueron publicados en la revista científica Physiology & Behavior.
El insomnio es un trastorno del sueño muy común que se caracteriza por la dificultad para quedarse dormido o mantenerse dormido. Esta falta de descanso puede afectar seriamente la vida diaria, provocando cansancio, bajo rendimiento laboral y problemas en la vida social. Además, muchas personas con insomnio también experimentan ansiedad y depresión, creando un círculo difícil de romper: dormir mal afecta el estado de ánimo y un mal estado emocional dificulta aún más el sueño.
Con el objetivo de encontrar alternativas no farmacológicas para tratar estos problemas, los investigadores analizaron varios estudios sobre los efectos del ejercicio en personas con diagnóstico de insomnio. Para ello realizaron un metaanálisis, un método que combina los resultados de distintas investigaciones para identificar patrones generales.
En total se analizaron siete estudios con 336 participantes adultos. Los programas de ejercicio variaron entre ocho y veinticuatro semanas e incluyeron actividades como caminar rápido, correr en cinta, usar bicicleta estática, entrenamiento de fuerza, yoga y tai chi. La frecuencia también fue distinta: desde una sesión semanal hasta actividad diaria.
Los resultados mostraron que las personas que realizaron actividad física presentaron una reducción significativa en los síntomas de ansiedad y depresión en comparación con quienes no hicieron ejercicio. Además, los participantes reportaron una mejor calidad de sueño y menor gravedad del insomnio.
Los datos recogidos con sensores de movimiento en la muñeca indicaron que el ejercicio también ayudó a reducir el tiempo que las personas permanecían despiertas durante la noche después de haberse dormido, lo que sugiere un sueño más continuo. Sin embargo, no se observaron cambios importantes en el tiempo total de sueño ni en la rapidez para conciliarlo.
Aunque los resultados son prometedores, los investigadores señalan que el número de estudios analizados todavía es limitado. Por ello, aún no se puede determinar con precisión qué tipo de ejercicio, intensidad o frecuencia es la más efectiva para tratar el insomnio y sus efectos emocionales.
Aun así, la evidencia sugiere que mantener una rutina regular de actividad física puede ser una herramienta útil para mejorar el sueño y el bienestar mental, y podría convertirse en un complemento importante a otros tratamientos para el insomnio.
Referencias:
Título: Effects of exercise on anxiety and depression in patients with insomnia: a systematic review and meta-analysis.
Autores: Daniela Pantaleão Ferreira, Giselle Soares Passos, Shawn D. Youngstedt y Marcos Gonçalves Santana.
Publicado en: Physiology & Behavior.
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